De listas de cotejo a escalas de apreciación
El periodo de evaluación es como la menopausia, uno de los infiernillos que no incluyó Dante en su obra... No te hayas, todo te molesta, te sientes agobiada, que el marido cuide a los niños y que ni te hablen... y si no tienes buena memoria, la bendita lista de cotejo te hace hasta pasar bochornos durante la retroalimentación! ¿Por qué? Porque cuando evalúas "sí", "no"... y el alumno te dice pero yo "sí" y no te acuerdas por qué "no" hay que volver a abrir archivos y "justificarte". Terminas convenciendo al alumno de que no lo evaluaste arbitrariamente... Nunca había trabajado con escalas de apreciación (se abren las nubes, se ambienta celestialmente el escritorio y sientes que te elevas)... bueno, bueno.... se cierra de nuevo el cielo y caes estrepitosamente hasta el primer infierno de Dante: el limbo; donde primero tienes qué estudiar el modelo educativo de tu institución, considerar las normas vigentes de evaluación, despepitart...