De listas de cotejo a escalas de apreciación
El periodo de evaluación es como la menopausia, uno de los infiernillos que no incluyó Dante en su obra...
No te hayas, todo te molesta, te sientes agobiada, que el marido cuide a los niños y que ni te hablen... y si no tienes buena memoria, la bendita lista de cotejo te hace hasta pasar bochornos durante la retroalimentación!
¿Por qué? Porque cuando evalúas "sí", "no"... y el alumno te dice pero yo "sí" y no te acuerdas por qué "no" hay que volver a abrir archivos y "justificarte". Terminas convenciendo al alumno de que no lo evaluaste arbitrariamente... Nunca había trabajado con escalas de apreciación (se abren las nubes, se ambienta celestialmente el escritorio y sientes que te elevas)...
bueno, bueno.... se cierra de nuevo el cielo y caes estrepitosamente hasta el primer infierno de Dante: el limbo; donde primero tienes qué estudiar el modelo educativo de tu institución, considerar las normas vigentes de evaluación, despepitarte el programa y correlacionar las competencias que buscas desarrollar (obvio las transversales y las profesionales, sin olvidar que debes cubrir el saber, saber ser y saber hacer para lograr contribuir con tu granito de arena al perfil del egresado) para así, diseñar las estrategias que te permitan ubicar a tus alumnos en un contexto académico para solucionar necesidades sociales que lo capaciten como un profesionista funcional una vez fuera, claro siempre dentro de un marco legal y respondiendo a las políticas internacionales que te permitan en conjunto dar un "norte" de cómo podrías evaluar a tus alumnos de manera imparcial, eficiente, y ojo en tiempo ¡porque si no, metes en apuros a tus alumnos y a tus directivos que pierden su certificación todo porque tú no entregaste en el límite! y esta última parte no es sarcasmo, es una realidad, es derecho del alumno conocer sus notas, ser retroalimentado en tiempo y forma, lamentablemente alguna vez vi como alumnos perdieron oportunidades, porque los maestros se fueron de vacaciones ¡sin pasar calificaciones finales!
Definitivamente para exigir al alumno, ¡exijámonos!... y así lo hago, ¡de verdad! pero las 24hrs me quedan cortas y así estoy hoy, aquí, tomando un curso de instrumentos de evaluación que pretendo me sirva para hacer mi trabajo de manera más eficiente. Tal vez la construcción es demandante porque implica demasiados elementos pero, una vez que te sientas, ¡sale porque sale!
Ahora sí ¿Cómo hago una escala de apreciación? Una vez que consideraste todo lo anterior y tienes claro el qué vas a evaluar (traduzca competencias en desempeños observables y por lo tanto evaluables ¡lo que automáticamente se convierte en una lista de criterios de evaluación!), consideras la escala más adecuada para valorarlos, puede ser una valoración sólo numérica, gráfica o descriptiva, incluso si le quieres ñoñear un ratito puede ser combinada y ¡vualá! La mía resultó numérico-descriptiva y automáticamente obtenemos el resultado con el criterio de referencia y la escala; si quiero explayarme hasta una columna de observaciones le pongo...
La usaré sobre todo en grupos grandes, donde debo tener un buen control y registro del desempeño de mis alumnos ¡pero con una evaluación ágil!
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