Evaluación del aprendizaje...

De procesos de enseñanza-aprendizaje... ¡la peor parte!

Para unos la más temida, para otros la más odiada, hay a quienes les provoca alergia jajaja habrá por ahí algunos masoquistas, ¡seguramente!... pero por increíble que parezca ¡no estoy escribiendo sobre los alumnos!

Estas líneas las dedico a esos seres terrenales con virtudes y defectos, que pasan noches en vela y se inscriben a un curso y a otro para poder hacer de su práctica, la más coherente: los docentes.

Curso en curso, Sesión 1. Reflexiones

Por años la evaluación fungió como un acto que consistía en emitir un juicio de valor. Hoy este planteamiento apenas podría considerarse la punta del iceberg (esperemos que no se hunda un "barco").

En equipo y como resultado de las reflexiones sobre la ponencia, redactamos (palabras más, palabras menos) que la evaluación es un proceso con métodos dinámicos de carácter acreditativo sí, pero que se estructura en 3 partes:

1. Proceso de recogida de información a partir de estrategias y técnicas con instrumentos y recursos que permitan establecer 

2. Un proceso de medida, a partir de referentes normativos, criteriales o ideográficos, con el fin de emitir un juicio de valoración para

3. Orientar la toma de decisiones para la mejora y desarrollo de competencias de los estudiantes y sobre todo (ojo que aquí está la clave) cómo retroalimentación de nuestro propio proceso de enseñanza-aprendizaje.

Así es, la evaluación YA NO ES sólo poner un número al alumno, también nos lleva ha practicar investigación en el aula, pues visto de manera constructiva, el alumno arroja información valiosa sobre nuestra práctica docente en los diferentes momentos del curso. Con un poquito de humildad podremos saber qué hicimos bien y qué podemos mejorar. 

La evaluación entonces tiene diferentes dimensiones:  

Evaluación del aprendizaje: carácter acreditativo

Evaluación para el aprendizaje: motor de retroalimentación para alumnos y profesores

Evaluación como aprendizaje: procesos metacognitivos analíticos y reflexivos

Evaluación desde el aprendizaje: como conector entre lo ya conocido y el "nuevo" conocimiento.

Lo que sólo se veía como el fin, se convirtió también, en el punto de partida y el camino... ¿Qué desempeños me permiten definir si mi alumno acredita o no el curso? con esta pregunta podré establecer entonces las estrategias didácticas para conducirlo. ¡Arráncate con la instrumentalización del curso!

¿El alumno está desarrollando habilidades, está asimilando nuevos conocimientos y es consciente de ello? ¡Sí!, ¡muy bien!, ¿no?... ¡¿cómo lo solucionamos?! 

Este enfoque nos permite ver la evaluación con una responsabilidad compartida. 


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